Desde que Jacob Coxon, de Silicon Valley,advirtió de que la IA podría matarnos antes de 2030,. Darío Amodei, CEO de Anthropic, reclamó el sábado pasado en elDiario.es una desaceleración en el ritmo de crecimiento de la IA, se desbocó un intenso debate. Rápidamente le replicó Cristian Conton, ingeniero exjefe de la IA en Meta: “Fue demasiado prematuro decir eso”, dice el responsable de la investigación en IA del Centro Nacional de Supercomputación, que señala que “el riesgo real está en el mal uso” de la tecnología por “actores con malas intenciones”.
Pero el máximo responsable de Anthropic, Dario Amodei, se unió a la conversación apostando por una desescalada en la carrera por liderar la IA. Sam Altman (OpenAI) y Elon Musk respaldaron la necesidad de repensar los límites de la misma.
Las grandes compañías tecnológicas del país norteamericano se han posicionado a favor de su avance para poder establecer sus propios criterios normativos en materia de seguridad.
China considera ser la manera de expulsar sus productos del mercado internacional, mientras que la UE apuesta por crear en paralelo un marco regulatorio sólido.
A mis 83 años nada sé de esa novísima tecnología; pero la lógica me dice que tal discusión es hipócrita, y de lo que debaten eso “capitostes” es de cómo se “reparten el pastel”, pues a ellos poco les importa la vida humana. Al capitalismo sólo le interesa el beneficio, y lo mismo le da matar con la IA, que con una bomba atómica; le da igual robar a los palestinos sus tierras, que hacer de la franja de Gaza un emporio turístico para ¡ganar dinero!...
Por ello creo que, como sucede con otras tecnologías, no controlarlas y ponerlas al servicio de todos, es como querer “poner puertas al campo”. El sistema capitalista las acabará imponiendo a su manera. Por tanto, con lo que hay que acabar, no es con la IA, sino con el capitalismo...
Dicho “modo desahogo” lo que quería, aquí lo dejo...
Manuel Vega Marín (17-9-2026)
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