domingo, 28 de junio de 2026

NO ES MUY DIFÍCIL DE ENTENDER...

 

   El otro día (22-6-26) publiqué en mi bloc que, para que una sociedad socialista sea considerada marxista, al menos, debe contener en su estructura de producción, lo que K. Marx entendía por “plusvalía”. Pues bien, en unas conferencias pronunciadas por aquél, ante la Primera Asociación Internacional de Trabajadores los días 20 y 27 de Junio de 1895, publicadas en 1898 por su hija Eleanor, llevan por título SALARIO, PRECIO Y GANANCIA.

   Ante la teoría del socialista y sindicalista JOHN WESTON de que una subida salarial elevaría los precios e, incluso, podría poner en ruina al empresario, lo que repercutiría en más paro, K. Marx le responde con su propia teoría. El concepto de plusvalía lo desarrollará Marx más ampliamente el primer tomo de su obra cumbre “Das Kapital” subtitulado Critica de la Economía Política, publicado más de dos años después (l4-9-1887). Y, aunque en mí artículo citado trato de definir sencillamente qué entiende Marx por “plusvalía”, lo repetiré brevemente: es la diferencia entre lo que el trabajador necesita para reponer su fuerza de trabajo, vendida al empresario en la creación de mercancías, y el exceso ---ganancia- que éste se embolsa en la producción de las mismas. Así que un aumento de salarios no tiene por qué afectar al sistema, por lo que el sr. Weston carecía de razón. En todo caso, reduciría la ganancia del empresario. Y ya vemos que el sistema capitalista-empresarial, por circunstancias que no vienen al caso debatir, se está “forrando”. Mientras que los salarios de los grandes ejecutivos se multiplican, los trabajadores no llegan a final de mes.

   ¿Cómo es posible que, siendo mayor el número de empleados, éstos voten a otros, cuyos intereses de clase son muy distintos al de los obreros?

   La respuesta es bien sencilla y muy fácil de comprender: porque los empresarios, entre múltiples empresas, también son propietarios de entidades de comunicación e información, en cuyos noticiarios e informaciones no dejan de “comerles el coco” y de alagarles por sus derechos conseguidos en frecuentes e históricas luchas.

   Hoy, ya lo decía Lenin, las empresas de información (Radio, TV, periódicos etc.,) constituyen oligopolios cuándo no monopolios. Prefieren estar en sus Consejos, y cobrar sus deudas en acciones, antes que ser acreedores.

 

   Dicho, sucintamente, lo que quería decir, aquí lo dejo....

 

                       Manuel Vega Marín (28-6-2026)

lunes, 22 de junio de 2026

DOS TESIS CONFIRMAN EL SOCIALISMO MARXISTA: PLUSVALÍAS Y LA PROPIEDAD ESTATAL DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN

 

DOS TESIS CONFIRMAN EL SOCIALISMO MARXISTA: PLUSVALÍAS Y LA PROPIEDAD ESTATAL DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN

   Se podrá estar de acuerdo, o no; pero, al menos, esas dos notas deberán estar presentes. Con esto no quiero decir que el socialismo marxista se limiten a ellas.

   Cuando un obrero acude al mercado, lo hace para vender su fuerza de trabajo, y la diferencia entre la “reposición” de ésta y lo que queda en manos de comprador (el patrón), obteniendo  su renta, es a lo que K. Marx llama “plusvalía”, explicado de forma sencilla.

   La otra nota diferenciadora de otros socialismos es que la propiedad de los “medios de producción” (no es el cepillo de dientes) esté en manos del Estado, y el trabajador de una empresa no se sienta “enajenado” de lo que produce.

   Obviamente, para producir una mercancía, hay que tener en cuenta el tiempo social y tecnológicamente necesario, que variará en cada momento histórico.

   Mientras existió la Unión Soviética, fruto de la Revolución bolchevique, y Europa y el hemisferio occidental, ante el miedo de que aquélla se extendiera, inventó la “guerra fría” y la OTAN; inventó  también el llamado “estado del bienestar” y el “plan Marshal”, salido de la 2ª guerra. Es lo que muchísima gente ha confundido, sobre todo, en los países nórdicos, con un cierto socialismo. Cosa que no es tal. Que si bien la sanidad, la educación pública y otros servicios sociales estaban garantizados por los altos impuestos que cobraban los Estados, nunca existió un socialismo marxista, porque jamás –y en otros países menos- se dieron las dos notas características de éste. En IKEA o ERISSON, p. ej., la participación estatal nunca llegó al extremo de poder cumplir con la segunda nota.

   En cuanto consiguieron acabar con la Unión Soviética, y el miedo insuflado por los países del hemisferio occidental fue diluyéndose y desapareciendo, y el sistema capitalista se fue recuperando de los estragos de la guerra, los Estados fueron disminuyendo las prestaciones y servicios sociales. Éstos, no solamente fueron aminorados, sino que el propio sistema capitalista los fue, poco a poco, privatizando.

   Entretanto los medios de comunicación, propiedad de las empresas capitalistas, fueron creando la llamada “clase media” en sustitución de lo que en otro tiempo se llamó proletariado. El obrero de hoy, porque tiene piso y coche, se cree propietario y, cada vez, es más reacio a sindicarse o a asociarse, para clamar por sus derechos...

     

  

      Todo lo cual, brevemente expresado, aquí lo dejo....

 

 

                        Manuel Vega Marín (14-6-2026)

jueves, 11 de junio de 2026

LAS REDES SOCIALES HAN DEVENIDO IMPRESCINDIBLES...


    Con ello no queremos decir que esas redes sustituyan a los mítines o debates. Es una de las maneras que los grupos de izquierdas tienen de hacer frente y combatir a las grandes empresas de información y comunicación en manos siempre de las derechas. La “calle”, aunque ya no sea imprescindible para los “tanques golpistas”, sigue siendo muy necesaria para manifestar las protestas y proyectos de la sociedad civil de cualquier signo político.

    Todo lo anteriormente expresado requiere de una formación y educación, que, si bien siempre hubo de ser crítica, las herramientas con que cuenta actualmente la comunidad educativa, convierte a aquéllas en especial y necesariamente crítica, autónoma y personalizada.

    Ciertamente, ha habido intentos bienintencionados, que, con tal de que los menores de edad no utilicen insanamente lo que hoy les ofrecen las nuevas tecnologías, han devenido en un rotundo fracaso. Es mucho mejor y más fructífero educar para lo que les exigirá un futuro próximo.

    Dicho sencillamente lo que pretendía, aquí lo dejo.

 

                    Manuel Vega Marín (4-6-2026)