¡Ojalá! La “movida” que se extiende por los países europeos y americanos eso parece indicar. Pero el sistema capitalista posee infinidad de medios para detener o retrasar que tal hecho suceda...
Desde luego, algún día acabará. Porque nada es eterno, o, como decía Kal Marx, porque en su interior lleva el veneno para que tal cosa ocurra...
El peligro de que el capitalismo sucumba es que no tiene escrúpulos de que, en su caída, intente arrastrar lo bueno que él mismo ha creado...
Muchos ciudadanos están tomando conciencia de que, mientras unos pocos “se forran”, ellos tienen dificultades para llegar a fin de mes. El acceso a una vivienda digna lo tienen cada día más difícil. No digamos la sanidad, cada vez más privatizada. Igualmente sucede con la educación pública, por la que se están movilizando alumnos, padres y profesores.
Y las soluciones que ofrecen las instituciones y poderes públicos ante esta problemática ciudadana es mandarle a los antidisturbios. No es extraño, pues, que la ciudadanía “se eche a la calle” reclamando más presupuesto, para la solución de tales problemas, y menos inversión en armas. El capitalismo nunca está dispuesto a repartir dividendos, pero sí lo está para llevarnos a guerras que no conducen más que a llenar los bolsillos de los ricos, mientras en los frentes mueren los pobres.
Últimamente las empresas capitalistas, para justificar sus “fechorías”, están “equidistanciando” la quema de un contenedor e, incluso, la de un Ayuntamiento, con las matanzas y muertes ocasionadas, p.ej., por Donald Trump y Netanyahu en Gaza, en donde sólo desde hace pocos meses han asesinado y dejado huérfanos, o sin hospitales a más de 70.000 inocentes...
Otro caso es el de Cuba, país al que EE.UU. viene “ahogando” desde hace décadas...
Y así podríamos seguir casi ad infinitum...; pero, para no alargar tanto este artículo, aquí lo dejo...
Manuel Vega Marín (20-10-2026)