El otro día (22-6-26) publiqué en mi bloc que, para que una sociedad socialista sea considerada marxista, al menos, debe contener en su estructura de producción, lo que K. Marx entendía por “plusvalía”. Pues bien, en unas conferencias pronunciadas por aquél, ante la Primera Asociación Internacional de Trabajadores los días 20 y 27 de Junio de 1895, publicadas en 1898 por su hija Eleanor, llevan por título SALARIO, PRECIO Y GANANCIA.
Ante la teoría del socialista y sindicalista JOHN WESTON de que una subida salarial elevaría los precios e, incluso, podría poner en ruina al empresario, lo que repercutiría en más paro, K. Marx le responde con su propia teoría. El concepto de plusvalía lo desarrollará Marx más ampliamente el primer tomo de su obra cumbre “Das Kapital” subtitulado Critica de la Economía Política, publicado más de dos años después (l4-9-1887). Y, aunque en mí artículo citado trato de definir sencillamente qué entiende Marx por “plusvalía”, lo repetiré brevemente: es la diferencia entre lo que el trabajador necesita para reponer su fuerza de trabajo, vendida al empresario en la creación de mercancías, y el exceso ---ganancia- que éste se embolsa en la producción de las mismas. Así que un aumento de salarios no tiene por qué afectar al sistema, por lo que el sr. Weston carecía de razón. En todo caso, reduciría la ganancia del empresario. Y ya vemos que el sistema capitalista-empresarial, por circunstancias que no vienen al caso debatir, se está “forrando”. Mientras que los salarios de los grandes ejecutivos se multiplican, los trabajadores no llegan a final de mes.
¿Cómo es posible que, siendo mayor el número de empleados, éstos voten a otros, cuyos intereses de clase son muy distintos al de los obreros?
La respuesta es bien sencilla y muy fácil de comprender: porque los empresarios, entre múltiples empresas, también son propietarios de entidades de comunicación e información, en cuyos noticiarios e informaciones no dejan de “comerles el coco” y de alagarles por sus derechos conseguidos en frecuentes e históricas luchas.
Hoy, ya lo decía Lenin, las empresas de información (Radio, TV, periódicos etc.,) constituyen oligopolios cuándo no monopolios. Prefieren estar en sus Consejos, y cobrar sus deudas en acciones, antes que ser acreedores.
Dicho, sucintamente, lo que quería decir, aquí lo dejo....
Manuel Vega Marín (28-6-2026)