El Ejército, la Magistratura y la Educación, tres de las instituciones más prestigiosas, y que, por lo mismo, debieran ser protegidas por el Estado, son las que más corrupción soportan. Ello se debe –creo yo- al régimen dictatorial que hemos tenido desde que la IIª República intentó modernizar España, y el golpe de estado de Franco, lo impidió. Desde entonces, cuando la Europa capitalista se garantizó el “mercado” español, la “burgocracia” volvió a desandar lo andado. Y, así, hasta nuestros días.
El ejército, una vez que se ha desplazado el foco, según informa Amnistía Internacional, amenaza y tortura en Ceuta a los inmigrantes que aún quedan en la ciudad, querámoslo o no, “afro-marroquí” sin ningún tipo de garantía legal.
A la magistratura parece que le falta tiempo para ponerse del lado de la derecha, trayendo a colación en campaña electoral, el caso Ábalos, registrando su domicilio y deteniendo a la compañera del exministro cuando hace más de un año que fue juzgado y condenado por el Tribunal Supremo.
Por último, la Educación. Los profesores, a los que se han unido los universitarios en la Comunidad madrileña, llevan una huelga indefinida, sin que la consejera se digne a recibirlos. La misma que tanto se preocupa de la enseñanza privada y concertada.
Según he leído hoy en elDiario.es, el profesor detenido, lo fue por identificar a un agente de paisano e infiltrado entre los manifestantes. ¡Mala cosa!
La educación pública es importantísima, porque, si hay algo que evite la desigualdad y que cree un mundo más solidario, ese algo es una buena enseñanza y educación. Además una educación, impartida por profesores con vocación y sin otras preocupaciones ajenas desarrolla en el educando una mente crítica, que tanta falta hace en la sociedad actual, sobre todo, la española.
Por demás, el sr. Grande-Marlasca tendrá que responder, como hizo el ministro de transporte, de los antidisturbios cargando brutalmente contra los profes.
Y aquí lo dejo...
Manuel Vega Marín (5-11-2026)