Pasó lo que estaba previsto que pasara,
aunque no todo. Porque Donald Trump no se ha atrevido a ocupar Venezuela. Y
así, dejando todas las estructuras intactas del régimen chavista, no podrá
cambiar o tumbar éste. El hecho de haber preferido a la vicepresidenta para
ocupar el cargo del Presidente Maduro, ilegalmente secuestrado, indica la
cobardía de Trump y su temor de que Venezuela no se le convierta en un Vietnán...
En mi artículo anterior dije que el mundo,
a menos que se opte por una guerra, no podía vivir sin unas normas consensuadas
por todos los países, y no de manera unilateral como ha hecho EE.UU. Lo que
pretende la Carta de las Naciones Unidas es precisamente eso: que no se vuelva
a repetir una segunda guerra mundial. Pero Donald Trump, con tal de hacer
negocio, se pasa por sus cojones la ONU y el derecho internacional. Pero no
sólo desobedece las reglas internacionales, sino también las leyes de su propio
país. Poner en práctica la “doctrina Monroe” de l823, no es más que volver al
siglo XIX. Esto es lo que sugiere la nueva estrategia de seguridad.
Que todo lo que ha ocurrido en Venezuela se
haya visto en directo como una película del Oeste, me libera de contar lo sucedido
en Venezuela la madrugada del 3 al 4 de Enero de 2026. Casi todos los que nos
consideramos demócratas lo hemos condenado de una u otra manera...
Me interesa destacar el interés del
presidente Trump, aparte del negocio del petróleo y de otras riquezas de
Venezuela, no perder el control de lo que EE.UU siempre ha considerado como su
“patio trasero”, pero, sobre todo, no perder el control de una economía basada
en el dólar americano...
Se ha querido comparar lo ocurrido en
Venezuela con Putin respecto de Ucrania, o de China respecto de Taiwán. Pero a
mi humilde entender no es posible tal comparación. Rusia invadió Ucrania
después de que su ejército advirtiera de que EE.UU y la OTAN estaban poniendo
bases militares ante sus propias narices. Bastante tiene Putin con reconstruir
su propio país, después de la hecatombe que supuso la caída de la USRS, como
para meterse en una guerra con la UE. El hecho de que la OTAN y su secretario
general, Mark Rutte, se haya inventado lo del ataque de Rusia a Europa, es un
pretexto más de este “chupabotas”, para seguir comprando armas a EE.UU.
En cuanto a China y su conflicto con la
isla de Taiwán, sólo afirmaré que la ONU reconoce a Taiwán como parte de China,
y que los japoneses creen que la isla es un residuo de su “antiguo imperio”. En
otro de mis artículos de 12-12-2025 escribí: Así como EE.UU ha optado por políticas coercitivas, China, en cambio, ha elegido la cooperación
respetuosa con la idiosincrasia y la soberanía de cada Estado. Pekín ha
priorizado la cooperación, mutuo respeto, y no intervenir en los asuntos
internos de los países latinoamericanos.
Mientras tanto, los dirigentes de la Unión
Europea siguen con el miedo a Trump y los negoción armamentísticos y petroleros
de este neurasténico personaje. Ni el Rey de España, ni la ministra del
ejército español, hoy día de la Pascua militar, se han atrevido a nombrar a
Trump y su metedura de pata en Venezuela.
Hasta el mismo Putin, ahora que esta
intentando halagar la vanidad de trump y sus negocios, se ha permitido llamar
“cerditos” a los miembros de la UE, antes la plana mayor de su ejército. Y está
convencido, en caso de guerra, ganaserla a los “revanchistas” europeos.
Creían –dice putin
(elDiario/EFE dde 17-12-2025)- que
destruirían y desmantelarían a Rusia en poco tiempo. Y para ello se reunieron a
la administración estadounidense, con la esperanza de aprovecharse del colapso
de nuestro país, recuperar lo perdido en periodos históricos anteriores y
tomarse la revancha.
Como europeo, me gustaría – y con esto termino- que la UE tuviera su
propia estrategia, pero ya que nuestros dirigentes son incapaces de ello, al
menos no sigan la de EE.UU, y su presidente Trump, que, si los norteamericanos
no lo remedian, llevara al país a la ruina, por no decir a una tercera guerra
mundial, en la que nadie ganaría...
Aquí lo dejo....
Manuel vega Marin
(6-1-2026)