Es cierto que desde que el mundo es mundo, según ya dijo el filósofo inglés del s. XVII Thomas HOBBES Homo homini lupus est (el hombre es un lobo para el hombre). Pero no es menos cierto también que, salvo en las guerras formalmente declaradas -que no justificadas-, un hombre podría matar a cuanta gente odiase, y aprovechando el conflicto bélico, de cuanta gente vengarse. Pero, además, si se cree con poder, es capaz de intentar apoderarse de medio mundo con la sola excusa de terroristas o narcotraficantes. Es lo que está haciendo el actual presidente de EE.UU., Donald Trump, junto con el primer ministro israelí. He de suponer que la causa de que esto ocurra reside en la pasividad y la tolerancia, por no decir del ”peloteo” de algún jefes de Estado o de Gobierno.
Pienso que, si bien la causa apuntada es cierta, tal certeza es posible porque el sistema capitalista que nos envuelve, y la enorme difusión que tienen sus “medios”, para hacérnoslo creer como llovido del cielo, es el “marco” en que se manifiesta todo lo que viene sucediendo. Considero que otras formas de “cambiar” el mundo son posibles...
Ayer, sin ir más lejos, repasando el texto del líder de la Revolución soviética, V. Lenin, publicado en 1902, ¿Qué hacer? , me convencí, no solamente de la veracidad del socialismo, sino, además, del “centralismo democrático”, frente al reformismo y oportunismo del socialista alemán, Eduard Bernstein (1850-1932).
A partir de entonces, en 1903, y, para el lector no puesto en el tema, Lenin diferenció al Partido socialdemócrata soviético en “bolcheviques” y “mencheviques”, permaneciendo él en el ala del bolchevismo. Otro alemán del socialismo burgués, al que Lenin tenía gran aprecio fue Karl Kautsky y del que acabo publicando en 1918 un ensayo político con el título “El renegado Kautsky”. Ambos permanecieron en la 2ª Internacional, mientras el líder bolchevique fundó la 3ª,en la que permaneció hasta su muerte el 21-1-1924.
Y ya no me enrollo más; así que aquí lo dejo....
Manuel Vega Marín (16-8-2026)