Porque ¿Qué es una república “bananera” sino aquélla donde no se respetan las normas más elementales, los derechos humanos, donde el autócrata de turno no respeta la separación de poderes, el ejército funciona como policía, etc., etc.?
Ahora que Groenlandia, país de la OTAN, está amenazada por el loco de Trump, ¿qué sería de EE.UU sin las bases militares instaladas en Europa y fuera de la Alianza Atlántica? Lo que hoy consideramos “fuerza militar”, ipso facto, sencillamente dejaría de serlo. Y no sería mala idea que los dirigentes de la UE “amenazaran” a EE.UU. con echarlos de la OTAN. Pero estoy convencido de que los actuales no lo harán, aunque Trump tomara militarmente la gran y estratégica isla danesa. Ni la UE y sus dirigente, Kaja Kallas, Úrsula von der Leyen, ni, por supuesto, el “lamebotas” Mark Rutte, secretario general de la OTAN, han hecho siquiera una declaración, condenando los abusos de EE.UU. Solamente el Gobierno español, junto con otros países hispanos se han atrevido a ello. Y son muchas y variadas las acciones que Europa puede hacer para pararle los pies a Trump antes de que sea tarde. De entretantas, sólo citaré algunas: negarse a cumplir el compromiso que en julio hizo la presidenta de la Comisión en Escocia de comprar energía por un valor de 750.000mil millones y otros 600.000 mil millones en inversiones varias; incluso, podrían imponer sanciones a EE.UU., como no tardaron en imponérselas a Rusia. Y ¿qué decir de los 800.000 mil millones en armamento, comprado a la industria militar estadounidense?
Dos acciones que reportarían peligro para Washington: la desdolarización del comercio, principalmente los “petrodólares” y un acercamiento a China y a los BRICS. Algo de esto ya estaba haciendo la Venezuela de Maduro, y que, en parte, sirvió de pretexto a la guerra del Golfo en 2003 y la muerte de Sadam Hussein, con el cuento de que éste poseía armas de destrucción masiva.
Estoy convencido de que Donald Trump y los intereses de los americanos, por muy tontos que éstos sean, se lo pensarían dos veces antes de desencadenar una tercera guerra mundial, a pesar de tener ya la base militar Pituffik en Groenlandía, de que sus habitantes hayan rechazado la propuesta de Trump, y de que éste reúna más de 70.000 soldados repartidos por las bases europeas.
Pero con un falso miedo de invasión de Europa por Putin, todas las energías de los Estados europeos se han vaciado en la guerra de Ucrania; incluso éstos se han visto forzados por el “chupabotas” que dirige la OTAN a aumentar en un 5% su gasto militar. Y, después de lo que Trump y sus “pelotillas” han dicho sobre Europa, sus dirigentes siguen pensando en que EE.UU. es un gran aliado de aquélla. Si algo tiene el fanfarrón de Trump es que es previsible.
Los ciudadanos europeos ya no tragamos el cuento de que EE.UU nos protege. Es hora de romper las relaciones con Washington y con el histérico Donald Trump. Ya sé que los actuales dirigentes de la UE y de la OTAN no se atreverán con ello e intentarán seguir comiendo la “sopa boba”; pero es lo que se impone, y cuanto más tardemos, mucho peor será.
Siempre he defendido que Rusia es Europa, y que debemos llegar a un acuerdo de paz respecto de Ucrania beneficioso para todas las partes. Es la hora de acordar con Moscú, y mucho me alegro en coincidir con la opinión de un experto en geopolítica como es el General de brigada J. E. Ayala, al afirmar (elDiario.es de 11-1-2026) con total lucidez, crear con Rusia un nuevo paradigma de seguridad europea compartida que evite nuevas agresiones, y avanzar en su unión política hasta convertirse en un actor global sólido, independiente y pacífico, que a todos interese tener como socio y a nadie le compense agredir. Cuanto más tardemos en hacerlo –sigo con la cita del General-, más vamos a sufrir los abusos del emperador americano.
Y con esta reflexión del General Ayala, acabo....
Manuel Vega Marín (11-1-2026)
No hay comentarios:
Publicar un comentario