domingo, 29 de septiembre de 2019

ÍÑIGO ERREJÓN “VUELVE A LAS ANDADAS”



      Tanto en la vida real, como en la ficción existen parejas, cuyos personajes “segundones” se conforman con su papel del encumbrar al amigo o señor, y quienes se revuelven contra el papel que le ha tocado en el reparto. Una similar conducta podemos observar en ambos universos. En la ficción literaria recordaremos a Don Quijote y Sancho y a los personajes Crispín y Leandro, de Los intereses creados de J. Benavente. La historia real nos ofrece muchos ejemplos de parejas similares; pero basta con citar a Alfonso Guerra y Felipe González en el pasado inmediato. En la política actual destacan Íñigo Errejón y Pablo Iglesias. Hasta la frase pronunciada por Crispín, Para salir adelante con todo, mejor que crear afectos es crear intereses…, al final de la farsa de don Jacinto, parece tener su “paralela” en la pronunciada por Pablo Iglesias, de que a la política no se viene a hacer amigos… En estas dos últimas parejas ha sucedido al revés: eran amigos, y la política rompió sus afectos por mor de los intereses…

domingo, 22 de septiembre de 2019

¿MONARQUÍA PARLAMENTARIA O MONARQUÍA CON PARLAMENTO?

     Al magistrado emérito del Supremo, Martín Pallín, la actitud del Rey de no proponer a nadie a la investidura después del primer intento de Pedro Sánchez, le hace concluir que estamos ante el modelo de la segunda parte de la interrogación. Según él, es un modelo que subvierte el sistema de valores y contradice la esencia de la democracia representativa, que no es otro que el reconocimiento de que la soberanía reside en el pueblo y se encarna en el Parlamento (la negrilla es nuestra) (El rey se sitúa al margen de la Constitución, Tribuna público.es de 18-9-19).

lunes, 16 de septiembre de 2019

EL PSOE DEBE EXPLICAR LAS CAUSAS DE SU DESCONFIANZA DE U.PODEMOS


   Dice el profesor Pérez Royo que no acabo de entender el porqué de la ansiedad de Unidas Podemos por integrarse en un gobierno de coalición presidido por el PSOE…. Pues no es necesario estar en el Gobierno para tener garantías de que el Gobierno va a ejecutar el programa que se haya pactado (“Ansiedad injustificada”, eldiario.es, 12-9-19). Y no ve justificada la ansiedad de Unidas Podemos, dado que la visibilidad que proporciona la participación en el gobierno de coalición es limitada. Olvida, aunque no de mala fe, lo tantas veces dicho por Pablo Iglesias: de que no se está en el Gobierno para presumir de poltronas, sino para mejor poder cambiar la sociedad. Y, tratándose del Psoe, no es claro que no sea necesario estar en el Gobierno para tener garantías de que el Gobierno va a ejecutar el programa que se haya pactado. El incumplimiento de lo pactado por el Gobierno salido de la censura con UP responde al interrogante del profesor, de si la dirección de UP está más segura de que, estando dentro del gobierno, le apretará más las clavijas que estando fuera de él.
   Es claro que a nivel nacional no ha habido gobiernos de coalición; por tanto, afirmar, como hace el profesor, que ese tipo de gobierno beneficia al partido que lo preside, en España, al menos, no es una evidencia empírica. El “turnismo bipartidista”, “amañado” en la Transición, y la Ley electoral que lo promocionaba impedían que cualquier partido que no fuera el PP o el Psoe, sirviera de algo más que de comparsa para justificar sobre el papel el pluralismo de nuestra democracia. No es lugar de recordar la desaparición del PCE o el papel de “escudero” desempeñado por IU. Algo semejante pretende el Psoe con Podemos. Y, aunque la Ley electoral no ha cambiado, ha sido tanta la corrupción y las vergüenzas a tapar mutuamente por los partidos turnantes, que estalló la indignación social, dando lugar al nacimiento de Podemos, al que la patronal bancaría opuso el invento de C´s como un “podemos de derecha”. Si además a esos cuatro grandes partidos de ámbito estatal sumamos a los franquistas de Vox, resulta un Parlamento mucho más diverso, en el que es difícil que un partido consiga la mayoría absoluta para gobernar en solitario; pero sí formar un gobierno que se apoye en el voto mayoritario del Congreso, sin que tenga que apoyarse en la abstención. Es la situación actual resultante del 28-A. El Psoe, partido ganador, con sus 123 diputados puede formar un gobierno estable, si a ellos le suma los 45 de Unidas Podemos, sin que los escaños de la derecha  (PP+C´s+Vox) puedan impedir gobernar “progresistamente”. La objetividad de la aritmética parlamentaria, resultante del 28A, indica que nunca el bloque de izquierda –Psoe 123, UP 45=165- lo ha tenido mejor para formar gobierno desde que ningún partido logra la mayoría absoluta. Los 151 escaños que podrían sumar las derechas no podrán impedir que el Parlamento pueda legislar y el Ejecutivo poner en práctica lo legislado. Estos diputados de las derechas se tendrían que conformar con el pataleo y la distorsión. La decisión para que esto sea así la tiene el Psoe. No entiendo por qué la Vicepresidenta piensa que el “día a día” del Gobierno sería más insoportable con la presencia en él de ministros de UP, que un Gobierno en solitario, sin el apoyo estable de U. Podemos, y al “socaire” de los intereses de las derechas.
   La única explicación que encuentro -ya lo escribí hace tiempo- es que el Psoe no sólo no es un partido de izquierda, sino que, además, hace de “frontis” de aquellos poderes, que, sin presentarse a elecciones, “mandan” en España. El profesor V. Navarro en un artículo en publico.es de 11-09 sintetiza a la perfección las causas reales de la supuesta imposibilidad de un gobierno de coalición. A su lectura remito. Aquellos que defenestraron al hoy candidato Pedro Sánchez por su coherencia en mantener el no es no, han cambiado de táctica una vez que ha logrado ser Presidente en funciones y Candidato. Hoy lo que le exigen a Pedro, si quiere seguir viviendo en la Moncloa, es evitar la incorporación de Podemos al Gobierno (Ver mi anterior artículo, Pedro Sánchez, no sólo ha fallado, sino que ha cambiado de principios, en mi blog, 30-7-19). Actualmente, lo único que pretende el Psoe es construir un relato con apariencia de veracidad, al que no le faltarán  difusores, que haga creer a la ciudadanía que la culpa de no conseguir un gobierno de izquierda y tener que volver a las urnas es exclusiva de Unidas Podemos. Es absurdo que Pedro Sánchez deje a la izquierda sin la oportunidad de conformar una mayoría con Unidas Podemos, que, sin riesgo de una moción de censura como la facilitada a él contra Rajoy, pueda desmontar toda la interpretación retrógrada de las leyes y de la Constitución, que a éste le proporcionó su mayoría absoluta conseguida en 2011, y cuya consecuencias seguimos sufriendo a pesar de su bajada en la legislatura de 2016. Por ello es doblemente absurdo que un partido que se reclama de izquierda siga pidiendo al PP y C´s que con su abstención faciliten la investidura de su candidato, como si esos partidos no estuviesen satisfechos con la situación actual heredada de la mayoría absoluta de Rajoy. Si ya el Gobierno en funciones, resultante de la moción de censura, ha sido incapaz de desbaratar el legado de Rajoy, ¿por qué seguir exigiendo a UP un gobierno “a la portuguesa” o querer justificar su falta de negociación con un programa de 370 propuestas, sabiendo con la facilidad que el Psoe incumple sus compromisos? ¿Por qué arriesgarse a unas nuevas elecciones, si no es con la esperanza de poder prescindir del apoyo de Podemos, contando con un cambio de actitud (lo cual es facilísimo) de Ciudadanos? Si esas perspectivas se produjeran, el fracaso no sería sólo para Pedro Sánchez y el Psoe, sino un rotundo fracaso de la izquierda con imprevisibles consecuencias para la democracia. La respuesta a esos interrogantes es bien sencilla: a los “poderes dominantes” les importa un comino la salud de nuestra democracia o que gobiernen uno  u otro, si obedecen sus “sugerencias”, y así poder seguir manteniendo su estatus.
   Y ya que sobre este tema se ha dicho casi todo, resaltaré la desfachatez de la Ministra portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, que con su habitual pose hierática y sin mover ningún músculo de la cara  (quizá por su dureza), aprovecha su portavocía para lanzar el primer mitin “oficial” y partidista de campaña electoral. Y es que, según ella, hay que pasar a la última fase (ahora se llaman fases), dado que no existe la confianza mínima para construir un gobierno de coalición. Ahora resulta que para la Sra. Celaá, de quien poca gente sabe que también es Ministra de Educación, la desconfianza es un principio de la realidad, que Pablo Iglesias debe aceptar como si de una ley física se tratara, por respeto a la institución (¿?). Cualquier alumno de Psicología sabe que la confianza/desconfianza son reacciones subjetivas y contradictorias, la mayoría de las veces irracional, ante una actitud personal inesperada o ante un hecho raro y de difícil justificación racional. En cualquier caso, nunca podrá ser el fundamento para iniciar una acción de gobierno que deberá ser plasmada en un programa una vez negociado y aceptado por los que lo llevarán a la práctica. La confianza es lo que prima entre los gestores de un Estado Liberal-oligárquico. Lo que, por el contrario, rige en un Estado democrático-constitucional es, precisamente, la desconfianza y la diferencia de intereses entre los diferentes grupos políticos, que, equitativa y  pacíficamente, los poderes democráticos deben gestionar. A partir de dicho presupuesto (la desconfianza) hay que construir una relación de confianza entre quienes participan en la gestión del sistema político, sea desde el gobierno sea desde la oposición… Hay que gestionar un sistema de desconfianzas múltiples que se entrecruzan (en la sociedad civil). En eso consiste la democracia (“Gestionar la desconfianza”, Javier Pérez Royo, eldiario.es de 9-8-19).
   Lo extraño de la ministra Celaá es que exija al líder de Podemos para participar en un gobierno de coalición total confianza, y no lo exija tanto para que, omisamente, UP dé el Sí quiero a la investidura y al gobierno en solitario del Psoe. Es de “caradura” echar también las culpas a UP de sus incumplimientos en los temas ya pactados antes de las elecciones. Y es de hipócritas y de mentirosa que, después de no aprovechar el tiempo de negociación y de rogar el apoyo de PP Y C´s con su abstención, venga con las prisas de última hora, a decir demagógicamente, que Podemos debe decidir si va a volver a unirse a las tres derechas para impedir, una vez más, un gobierno progresista… o que tache de absurda y vacía de contenido la que pudiera ser la última oferta de Iglesias.  
   Lo que debe de explicar a la ciudadanía el Psoe y su gobierno, ya que no existe problema de desconfianza en la aceptación de sus 370 medidas propuestas, cuáles son, pues, las causas o motivos por los que, según la Vicepresidenta, no puede ser un gobierno con UP; cuál es la misma piedra que les haga caer. Porque si esa misma piedra está compuesta por los “grandes temas” que todo el mundo sabe: la Monarquía, el Concordato, el Procès, la Educación laica, el predominio del Ibex-35, etc. etc., tal piedra significa un pacto con las derechas, la vuelta al bipartidismo, en el que el Psoe se entendía mejor con la derecha que con la izquierda…
   Deben ser, pues, otras causas menores, que, aunque no lo dicen, también se saben. Esto es, que en los Consejos de ministros, además de tratar asuntos, que por afectar a los ciudadanos requieren máxima transparencia; pero que también se tratan otros, que convertirían en molestos testigos a los que acceden sin “mochilas”… “mochila”. Sabemos que al Psoe la existencia de Podemos le molesta, como le molestó el PCE o IU. Las políticas democráticas no deben programarse desde las filias o fobias que existan entre los líderes de los diversos partidos. El comprensible el rechazo que pudo provocar en el Psoe el nacimiento de “los indignaos” que cristalizó en Podemos. Era un competidor que lo venía a sacar del cómodo letargo bipartidista. Pero lo lógico en sana política democrática es analizar las causas del nuevo nacimiento, y, si el nuevo bebé es de “nuestra cuerda”,  siempre será mejor dialogar con él, que convertirlo en adversario. Lo que hasta ahora viene sucediendo es que el Psoe, aparte de otras consideraciones que hemos hecho, pretende mantener el monopolio de la izquierda, cuando hace mucho que abandonó ese espacio, y la nueva fuerza, que, con errores, propios o atribuidos, intenta aprovechar la oportunidad histórica que los resultados del 28-A les ha brindado a las izquierdas para la conformación de un Gobierno progresista. Que no crean, pues, los dirigentes del Psoe que sus 140 años de historia les vacuna de su desaparición del campo de la izquierda, si continúan practicando políticas de derechas. Pedro Sánchez no debiera olvidar nunca que, gracias a su “podemización”, recuperó la Secretaría General y al partido lo rescató de la sima de los 83 hasta llevarlo a los 123 escaños actuales, que les brindan la oportunidad de continuar de Presidente del Gobierno. Aconsejo la lectura del interesante artículo de Ruth Toledano en el diario.es de 15-9-19.

 Manuel Vega Marín. Madrid, 16, Sptbre. 2019   www.solicitoopinar.blogspot.com.es






domingo, 1 de septiembre de 2019

LA DISIMULADA EQUIDISTANCIA DEL PROFESOR TORRES LÓPEZ





El profesor Torres López comete una inexactitud cuando en su artículo Los engaños del PSOE y la incompetencia de UP: una oportunidad perdida y un peligro para España (Nueva Tribuna de público.es, 27-8-19), al citar a su “colega” sevillano Pérez Royo (Del punto de partida al punto de llegada, eldiario.es 12-8-19), le hace decir que los partidos se enfrentaron a la investidura como si fuese un punto de llegada, un objetivo en sí mismo. Es inexacto porque Pérez Royo en el artículo referido por Torres jamás dice “los partidos” (es decir, todos). En todo caso, serán los partidos, cuyos candidatos tienen opción de ser “investidos”, los que han convertido la investidura en un fin en sí misma –esto sí lo afirma el profesor de Constitucional-, no para poder gobernar a continuación, sino para evitar la repetición de las elecciones. Al líder de Podemos, Pablo Iglesias, nunca el electorado le ha dado la oportunidad de ser “candidato”. Por tanto, es importante este matiz para no atribuirle a los de Podemos la misma responsabilidad en la no consecución de un gobierno de izquierdas. Es más, Podemos, ya lo demostró apoyando gratis la moción de censura y al posterior gobierno de Pedro Sánchez, lo que pretende ahora que la matemática parlamentaria se lo “pone a huevo” al Psoe, es participar en el Gobierno. El mismo Torres lo afirma: Y Unidas Podemos exigía tener una amplia presencia en el gobierno que se constituyera después de apoyarla (la investidura).
   Es importante aclarar este matiz, porque, aunque del texto del artículo no se puede deducir explícitamente que su autor mantenga una postura equidistante entre Psoe y Podemos, sin embargo, de su frase Yo me niego a entrar a valorar quién ha sido más irresponsable, peor intencionado y más torpe o maleducado que el otro, tácitamente podría deducirse tal equidistancia. Nos parece un error dejar esa valoración a un electorado, que, como él sabe, siempre está manipulado y mal informado por y en pro de los “poderes fácticos”. Mientras tanto, y contradiciéndose, culpa por igual a los dos partidos (que) me han defraudado y los dos creo que han traicionado los intereses de quienes dicen defender. Lleva razón el profesor Torres al considerar como decisivo e imprescindible llegar a un acuerdo para poner en marcha medidas que necesita la inmensa mayoría de la sociedad española y muy en particular la gente más desfavorecida. Pero creo que no la lleva, dejando entrever una actitud equidistante, al culpabilizar por igual de incapaces a los obligados a conseguirlo.
   El profesor Torres afirma que ni el Psoe, ni Podemos engañaron a nadie cuando los socialistas declararon su preferencia por un gobierno monocolor, y los “podemitas” lo prefieren de coalición. De la persistencia en esas respectivas tesis, el resultado objetivo hasta ahora es que ninguno de los dos grandes polos de la izquierda española ha sabido afrontar un problema que no tiene solución sin ponerse una en el lugar de la otra y sin renunciar las dos a parte de su preferencia particular. Con el respeto que le tengo al profesor Torres por su rigurosidad argumental, en esta ocasión tengo que disentir de él, ya que no es cierto que ambos dirigentes, Sánchez e Iglesias, hayan mantenido por igual su actitud inicial. Pues mientras Podemos ha ido presentando sus propuestas y cesiones, hasta la renuncia del propio Iglesias, el Psoe, como reconoce el sr. Torres, realizó todo tipo de triquiñuelas para hacer creer que estaba ofreciendo a Unidas Podemos una verdadera oferta de gobierno, cuando en realidad le presentaba caramelos envenenados, propuestas estúpidas o francamente deshonestas….. Y, cuando el Psoe no logra lo que deseaba, reclamó el apoyo incondicional de Unidas Podemos, y, cuando no lo tuvo, como era lógico, no ha tenido otro afán que mostrar (con razón o sin ella, que para el caso es lo mismo) que Unidas Podemos –otra vez, como en 2015- será responsable de que no se pueda formar gobierno y de que vuelva a haber elecciones en noviembre. Y para ello, algunos dirigentes del Psoe y máximos responsables del gobierno ni siquiera han dudado en manipular documentos, en faltar a la verdad o en actuar con una evidente falta de principios, ofreciéndose a gobernar con el apoyo de cualquiera, a la izquierda o a la derecha, para hacer cualquier tipo de política con tal de mantenerse en el gobierno.
   Es tremendamente escandaloso que desde el 28ª el Psoe y su gobierno sólo se dediquen a construir un relato con visos de verosimilitud para hacer creer a la ciudadanía que la culpa es de los radicales anti-sistema de Podemos.  Y todo para, como afirma Torres, hacer pasar como verdades, el engaño cometido uno tras otro, cuando ha ido ofreciendo alternativas que no lo eran y que no perseguían nada más que el rechazo de UP, para poder hacerle responsable del fracaso conjunto. El tiempo que Sánchez está perdiendo, intentando justificar su salario y estancia en la Moncloa, reuniéndose con asociaciones civiles afines, con cuyas propuestas confeccionar un programa con el que intimidar a UP,  no es más que un “paripé”; pues el papel lo aguanta todo. Y todo el mundo sabe lo incumplidor que es el Psoe de sus programas y compromisos… Aún están por cumplir la casi totalidad de los acuerdos con Podemos durante el gobierno salido de la censura. Lo que ahora toca es negociar sin apuros de tiempo con los diputados que, además de su investidura, harán estable su Gobierno.
   La incongruencia de los argumentos del profesor se muta en equidistancia disimulada al equiparar la deshonestidad con que han actuado los dirigentes del Psoe, con el infantilismo y una incompetencia nunca vista antes en la política española. La única excepción es la comparación con Ciudadanos, que la considera peor, dado el apoyo total de los medios y grandes poderes fácticos a los “naranjitos”, en lugar del constante acoso de esos mismos medios sobre Podemos y, especialmente, sobre su Secretario General. Pero su disimulada forma literaria de expresarlo (uso de paréntesis), no sólo demuestra incongruencia y equidistancia, sino “mala fe”. Me desagrada decirlo, pero…
   La única explicación posible, según Torres, de la torpeza de los dirigentes de Podemos radica en su falta de experiencia profesional y vital, en sus trayectorias personales muy alejadas de las de la gente corriente que día a día negocia, cede, pierde y gana y llega a acuerdos con personas de ideas o intereses diferentes. Se puede admitir, como a continuación lo hace el autor, que los de Podemos hayan sido ingenuos al creer determinante la matemática parlamentaria, y no tener en cuenta que el Psoe se mueve más bien por “intereses de Estado”, que es lo mismo que decir por los intereses de los poderes económicos. Pero, entonces, todos los que creemos en la democracia parlamentaria somos ingenuos. Hasta los que en 1982 creyeron en la experiencia de gobierno de Isidoro (Felipe Gléz.) y de Andrés (A.Guerra). Es un argumento muy débil alegar poca experiencia administrativa, cuando en las CC.AA. y en los grandes municipios Podemos ha demostrado eficiencia y honestidad. Precisamente, el sr. Torres asemeja la llegada al poder del Psoe en 1982 con lo que tuvo de novedoso la aparición de Podemos, para quien, junto con el catedrático Vicent Navarro, en 2014, elaboraron un documento económico que sería la base de su programa político-económico. Estoy de acuerdo con el profesor Torres en que en la psicología humana hay una cierta aversión o miedo a lo nuevo (en general); pero no fue el caso del Psoe, al que, previamente le “leyeron la cartilla”, para que procurara respetar los fuertes intereses consolidados, y que su irrepetible mayoría absoluta no “se le subiera a la cabeza”, y cambiar aquello que Franco dejó “atado y bien atado” (Cfr.Juan Torres, asesor económico de Podemos: “Han destrozado la economía”. Artículo firmado por Luz Sela, 20-11-2014, teinteresa.es Política).
   Ya es hora, pues, de que las cosas se aclaren. Y están llamados a aclararlas los analistas políticos, historiadores y académicos. Claro que, para ello, tendrían que olvidarse de las “facilidades” que el bipartidismo de la Transición proporcionó a sus respectivas profesiones y status. Y, para no seguir mareando la perdiz, hay que aceptar de una vez que el PSOE, aunque conserve las siglas, ni es socialista, ni obrero, ni de izquierda. Esto es así desde el “asalto” en Suresnes de 1974. Aunque el rol a desarrollar por el Psoe en la Transición ya se lo dictaron antes de la muerte del dictador, no fuera a ocurrir en España lo de Portugal o que el PCE se hiciera con la hegemonía política. De la carencia de una izquierda real surge los gritos de ¡No nos representan!, ¡Psoe, PP, la misma m…! de los “indignados”. Y surge Podemos para rellenar el vacío que la corrupción bipartidista había dejado en la sociedad española, y que por motivos no pertinentes de este artículo, fue incapaz de rellenar el PCE o IU. Es triste, y él mismo lo lamenta, que la opinión del catedrático Torres sea que el Psoe y UP le hayan defraudado por la incapacidad de ambos en pactar un gobierno de coalición. En su derecho está. Pero un analista eminente no se debe conformar, insistiendo, en que me da igual el grado o la proporción exacta de responsabilidad de cada uno, no queriéndose dar por aludido, volviendo al uso del paréntesis con la frase en cursiva. Su compañero Vicent Navarro sí se atreve a poner por escrito lo que el mismo sr. Torres y muchísimos españoles más pensamos: que en el Gobierno Central los establisments financiero, económico, político y mediático del país no desean que UP esté en el gobierno… La falta de un gobierno de coalición no se debe, por tanto, a un problema de incompatibilidad de sus dirigentes o a la falta de “madurez” o “competencias”, sino a la renuncia del PSOE a su compromiso reformador del Estado, tanto en el tema social, como en el nacional.
   El rol impuesto al Psoe en evitación de una supuesta inestabilidad político-social a la muerte de Franco, le supuso tener que renunciar a gran parte de su ideario. Con el trágala de la monarquía borbónica, tuvo que abandonar su republicanismo y su visión plurinacional de España. Para contentar a los poderes fácticos políticos y financieros, si algo de socialismo persistía entre sus militantes, ello desapareció al echarse sus órganos dirigentes en brazos del  liberalismo económico. Si bien, a cambio de esas renuncias fundamentales el Psoe ha podido gobernar largo tiempo, constituyéndose falsariamente en el partido “hegemónico de la izquierda”, también es verdad que dicha hegemonía la ha venido ejerciendo bajo las directrices de tales poderes, que siguen manteniendo su estatus y su influencia en la política estatal sin solución de continuidad con la estructura estatal anterior. Todo lo cual nos hace pesimistas, no ya en esperar un gobierno de coalición con Podemos, sino ni siquiera un auténtico cambió en los “entresijos” de la democracia.
   La “tercera vía”, que excluye el gobierno de coalición y la convocatoria de elecciones, la expone Pedro Sánchez en la entrevista que hoy le hace El País. Esa tercera opción, presentada como el “descubrimiento de vida en Martes”, no es más que el enésimo pretexto con que el Psoe sigue interpretando el resultado del 28ª, es decir, que la sociedad española le insufló ADN para gobernar en solitario. Pero la realidad de ese pretendido apoyo son 123+1 escaños, lo que hacen muy difícil gobernar. Para ello necesita, manque le pese, un pacto con otros grupos de izquierda, incluyendo a vascos y catalanes. La alternativa, según la entrevista, es un Gobierno con un programa común progresista. Es, continua Pedro, lo que hemos estado haciendo durante este último mes de agosto. Se supone que cuando dice común es que será negociado con Podemos. Pero cuando la entrevistadora le pregunta por la fecha para dicha negociación, la respuesta literal es: Vamos a hacer esa reunión cuanto antes. Es decir, 48 antes de la próxima sección de investidura. Lo que vale decir: señores de Podemos, os presento las propuestas que me han quitado el sueño en Doñana. Si las aceptáis, quedaréis bien votándome; pero, si las desecháis, quedaréis fatal y sobre vosotros caerá toda la responsabilidad de tener que convocar unas nuevas elecciones.
   Lo que costaría trabajo entender si no viniera de Pedro Sánchez, es la incongruencia de decir que el Gobierno de coalición con Unidas Podemos resultó inviable…por la desconfianza que quedó manifiesta al explicar ellos por qué tenían que incorporarse al Gobierno de España…, y afirmar que los 12 meses de cooperación parlamentaria con Unidas Podemos fueron muy positivos y demostraron que esa colaboración se traducía en mejoras importantes para la vida de los ciudadanos. No la ven tan positiva esa colaboración los de UP, dada la falta de cumplimiento por parte del Psoe de la mayoría de los acuerdos que firmaron, siendo esa falta de seriedad uno de los motivos de Unidas Podemos para exigir su presencia en el Gobierno.
   En fin, que tanta impostura del Psoe quitan las ganas de seguir escribiendo. Pero, además, estoy casi por apuntarme a lo que sugiere el profesor Pérez Royo a Podemos: señores del Psoe, Le ofrecemos nuestro compromiso para gobernar. Si lo rechazan, no por eso vamos a impedir la investidura. No vamos a ser la coartada para la disolución. Ustedes sabrán lo que hacen. (“¿Investidura o falsa investidura”, eldiario.es de 26-8-19). Similar tesis, explicando sus pros más que sus contras, asume Juan Carlos Escudier en su artículo Investir a Sánchez y pasar a la oposición, en público.es de 30-8-19.


   Manuel Vega Marín. Madrid, 1, Septiembre, 2019   www.solicitoopinar.blogspot.com.es