jueves, 10 de septiembre de 2026

NOS EXTRAÑAMOS DE QUE EL INFORME PISA SEA NEGATIVO TENIENDO AL PROFESORADO EN HUELGAS, RECLAMANDO MEJORES RATIOS Y SUELDOS DIGNOS...


   Pero siempre es bueno echar las culpas a alguien. Cuando la pandemia se culpó al virus que la produjo; hoy nos conformamos con que esa tendencia a la baja sea general. Y la próxima vez ¿a quién culparemos?... Porque, aunque exista un Ministerio de Educación y Ciencia, las competencias en esta materia están transferidas a las

Comunidades Autónomas, gobernadas en su mayoría por el Partido Popular y Vox. Sin embargo, ellos niegan ser los culpables. Estos partidos, con tal de llegar al poder, son capaces de negar hasta la evidencia.

   Expertos y analistas pedagógicos de cualquier ideología dan diversas razones, para justificar el batacazo del informe de la OCDE. Es cierto que, aunque en España ha habido buenos científicos y matemáticos, siempre se ha adolecido de la escasez de éstos; sin embargo, también es cierto que siempre han prevalecido los grandes literatos. Por eso es de extrañar la falta de comprensión en la lectura. Y, aunque el veredicto de los técnicos no tiene por qué ser unánime, ya que la dotación para ser matemático o físico no se transmite genéticamente, sí es cierto que las nuevas tecnologías puedan hacer a los educandos más “vagos”  y menos “curiosos” en buscar soluciones. De ahí las razones de que sean las familias ricas las que dispongan de más posibilidad de adquirir “pantallas” y móviles, que la clase obrera o inmigrantes. De ahí también que sean éstos los que más se esfuercen buscando un mejor porvenir.

   Lo que jamás mejorará el informe PISA es que en las Comunidades donde gobiernan PP y Vox subvencionen las corridas de toros, en detrimento de la educación.

   En la educación es importantísima la relación entre profesor-alumno; por eso me resulta raro que ninguno de los expertos haya hecho alusión a la misma, máxime en la continua “vorágine” y “desregularización”, que padece la sociedad “moderna”, en la que tanto alumnos, padres y profesores se hallan inmersos. Por tanto, esa relación, basada en la confianza, que yo llamaría “socrática”, es hoy más imprescindible que nunca. Y difícilmente puede darse esa confianza, si la “ratio” entre educando y educador no es la mejor, y, sobre todo, si el educador no se siente valorado en su profesión con una situación vital estable y un salario digno que le ilusionen e incrementen su vocación...

   Como creo que, de momento, he expresado lo que quería decir, no me enrollo más...

 

                     Manuel Vega Marín (10-9-2026)

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